Agricultura · olivar
Veintisiete campañas de olivar, y por fin en un sitio
Partes de campo, jornales, gastos e ingresos por finca y por campaña. Los informes que antes se montaban a mano salen solos, y la cuenta de explotación está al día.
El problema
Una explotación olivarera lleva décadas de datos: campañas, fincas, parcelas, cuadrillas, jornales, tarifas, gastos de recolección, gastos generales, ingresos y la cotización a la que se vendió cada año.
Todo eso existía. Vivía en una carpeta de hojas de cálculo, una por campaña, cada una con su formato porque cada año alguien la mejoró un poco. Se podía consultar, pero no comparar: contestar «¿cuánto nos ha costado la recolección en los últimos diez años?» era abrir diez ficheros y sumar a mano.
Y las preguntas que de verdad deciden algo —qué finca rinde, cuánto cuesta cada kilo, si compensa una parcela— sencillamente no se hacían, porque contestarlas costaba un día.
Cómo funciona
- Los partes de campo se meten en el día, con su cuadrilla y sus horas. De ahí salen solos los jornales, que antes se pasaban a limpio aparte.
- Todo cuelga de finca y campaña: producción, gastos, ingresos. Ese es el eje que permite comparar años sin hacer nada especial.
- Maestros de verdad: fincas, parcelas, campañas, tipos de gasto, trabajadores, tarifas y la cotización agraria. Se escriben una vez y se usan en todas partes.
- Seis informes que antes eran seis tardes: añadas, cuenta de explotación, histórico, jornales, producción y vales.
- Sale a PDF y a Excel. Porque el gestor sigue queriéndolo en Excel, y eso no es una batalla que haya que ganar.

Dónde se va el dinero
El análisis de gastos parte el gasto por campaña y por tipología, y deja comparar tipos entre sí. De ahí sale, por ejemplo, que un tercio del gasto de veintiséis campañas es una sola partida.
Un detalle que parece pequeño y no lo es: las campañas sin apuntes de recolección salen como «sin registrar», no como cero euros. Un cero dice que ese año no se gastó nada, que es mentira; «sin registrar» dice que no lo sabemos. Con veintisiete años de datos heredados, esa diferencia es la que separa un gráfico en el que se puede confiar de uno bonito.

Con qué está hecho
Next.js y React por delante, base de datos en servidores de la Unión Europea por detrás, y los informes generados en PDF y en hoja de cálculo. Los usuarios tienen sus permisos, definidos en la propia base de datos.
Es el caso de manual de cuándo compensa hacerlo a medida: no hay ningún programa de catálogo que entienda a la vez de añadas, vales de cuadrilla y cotización agraria, porque ese cruce solo le pasa a este sector.
¿Tu proceso se parece a este?
Casi nunca es igual, y da lo mismo: el primer paso siempre es el mismo, mirarlo juntos. Una hora, presencial o por vídeo, y sales con qué se puede construir y qué costaría.