Salud · consulta privada
La consulta entera, no solo el botón de pedir cita
El paciente reserva solo desde la web y recibe su enlace. Por dentro está lo que de verdad come el tiempo: agenda, fichas, bonos de sesiones, facturación y el consentimiento informado firmado.
El problema
Una consulta privada pequeña se lleva con el móvil y una agenda. Dar cita por WhatsApp, apuntarla a mano, acordarse de mandar el enlace de la videollamada, y a final de mes sentarse a hacer las facturas mirando la agenda hacia atrás.
Todo eso se puede hacer, y de hecho se hace. Lo que pasa es que se hace por las tardes, gratis, y con el riesgo de que un día se te escape una cita o una factura.
Las herramientas de reserva de cita que hay resuelven la mitad fácil: el hueco en el calendario. Lo que no resuelven es lo de después, que es donde está el trabajo.
Lo que ve el paciente
Cuatro pasos: qué sesión, qué día y hora, sus datos y confirmar. Los días con hueco salen marcados y las horas ocupadas no se pueden elegir, así que no hay forma de pedir algo que no existe. Al confirmar le llega el correo con el enlace de la videollamada.

Y si no encuentra un hueco que le venga bien, puede pedir uno especial en vez de irse. Esa salida es la diferencia entre una reserva perdida y una conversación.
Lo que hay por dentro
- Agenda y disponibilidad: los huecos que se ofrecen salen de las horas que la profesional marca, no de una plantilla fija.
- Fichas de paciente con su histórico de sesiones.
- Bonos de sesiones: paquetes comprados por adelantado, con las sesiones consumidas descontándose solas.
- Facturación: emisión, ajustes, y la factura accesible por un enlace propio para no mandar adjuntos por correo.
- Consentimiento informado firmado por enlace y guardado. Deja de ser un papel que a veces se olvida.
- Finanzas: lo cobrado y lo pendiente, sin volver a mirar la agenda hacia atrás.
La parte delicada, que aquí no es un extra
Esto trata datos de salud, que la ley protege más que a los demás. No es algo que se resuelva con un aviso de cookies: la aplicación tiene su propio panel de privacidad, el consentimiento queda registrado con su fecha, y los datos están en servidores de la Unión Europea, con los permisos definidos en la propia base de datos y no solo en la pantalla.
Está hecho con Next.js y React, y es una aplicación a medida de las que sustituyen a tres herramientas sueltas y a una tarde de trabajo al mes.
¿Tu proceso se parece a este?
Casi nunca es igual, y da lo mismo: el primer paso siempre es el mismo, mirarlo juntos. Una hora, presencial o por vídeo, y sales con qué se puede construir y qué costaría.